Lylantz nos enseña el abismo gótico posmoderno: es un viaje que va desde la sombra hasta la llama
La verdad es que Lylantz trae una propuesta que no se parece a nada de lo que anda circulando por ahí porque él arma una visión gótica posmoderna que rompe con todo lo común y corriente, se inspira en la literatura de terror en lo más profundo de la mente y en esa filosofía esotérica que nos hace cuestionar todo lo que creemos saber sobre lo bueno y lo malo, sobre quiénes somos realmente y sobre todo nos muestra esa vulnerabilidad que todos traemos adentro, pero que pocos se atreven a mostrar así que pareciera que estamos viendo nacer a un pionero, alguien que marca el camino nuevo para lo que viene en la música y que nos invita a mirar ese abismo psicológico sin miedo porque ahí también hay verdad y hay fuerza.
La rola de entrada «Ante Meridiem» dura poquito más de dos minutos pero te mete de lleno en el ambiente desde el primer segundo porque es totalmente inmersiva cinematográfica y envuelve todo con un misterio que te pone intranquilo pero a la vez te atrapa con muy pocas palabras nos dice “Feed we must / Our shadows with love / Felt so hallow for long / Then I let loose my feral self” y es como si estuvieras abriendo una puerta oscura que te lleva a conocer todo lo que trae adentro este proyecto preparando el terreno para lo que vas a vivir después.
Y ya para cerrar con broche de oro llega «Where Angels Love Demons» que suena mucho más tenaz y agresiva con un ritmo que no se queda quieto en ningún momento sino que va creciendo en intensidad y potencia poco a poco hasta convertirse en ese ruido mental que te golpea directo al centro nos dice “Your God is my Devil There's two sides to every coin there is” y nos muestra esa dualidad que es el corazón de todo el trabajo aceptando lo oscuro y lo luminoso como parte de un mismo todo con una fuerza que te hace sentir que estás presenciando algo que va más allá de una simple canción.
Al final todo el álbum está compuesto por diez temas en total que suman veintiocho minutos con cincuenta y dos segundos de pura experiencia, bien pensada y bien armada donde cada segundo cuenta y donde nada está puesto al azar es una obra que empieza enigmática y termina con una fuerza impresionante recorriendo todo ese camino macabro y ancestral que a la vez se mantiene súper actual demostrando que Lylantz ya llegó para quedarse y para cambiar las reglas del juego.
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