¡Perteneces a un sonido que libera!
La latencia se gradúa con presencia, con un ritmo medio en una instrumental de rock además de la presencia emocional del Pop. Su inicio no se espera a graduarse; se incorpora con presencia desde el comienzo. Como cuando abres tu ventana, la luz se encuentra ya esperandote. La vocal femenina en cada entonación es una caricia que medita.
El minuto 1:37, se presenta un estribillo donde un canto/coro brilla con en un interludio intimo. Sutiles arpegios sintetizados se fusionan con aprecio en la instrumental, juntas enaltecen para crear una acentuación en su recorrido, como esparcir diamantina en lo más alto de la ciudad. Su final se aprecia con delicadeza, la relación entre la vocal e instrumentos son la suma correcta para transmitir paz.
Sus versos impactan en la liberación; como si por fin tuvieras una claridad en soltar ante todo ese desgaste emocional que a veces asfixia el alma hasta las entrañas. La balada para reproducir mientras curas las heridas internas.




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